30 de diciembre de 2016

Año Nuevo, Juan Gonzalo Rose

Juan Gonzalo Rose (Barrios Altos, 1928-Lima, 1983) que destacó por su poesía social. Ingresó a la Facultad de Letras de San Marcos y, como todo joven por aquella época, tomó posición política. Eran tiempos de posguerra, de luchas contra el fascismo, tiempos del general Manuel Apolinario Odría, a quien los intelectuales le causaban urticaria y que, pronto, ardido su abultado cuerpo, exilió a un gran grupo de librepensadores hacia tierras mexicanas. 

Imagini pentru juan gonzalo roseAllí Juan Gonzalo estuvo con Gustavo Valcárcel entre otros camaradas peruanos, conoció a Fidel Castro y al Che Guevara, con quienes estuvo a punto de embarcarse en el yate Granma, ese que el 2 de diciembre de 1956 encalló en la costa de la isla caribeña para dar inició a la revolución cubana. César Lévano, amigo del poeta, recuerda que en una conferencia éste dijo “fracasado como guerrillero me dediqué a bohemio”.

El poema que transcribimos a continuación lo creó Juan Gonzalo en la época en que estuvo desterrado en México por su militancia en la Juventud Comunista, incluído en su obra Canto desde lejos, 1957. En él, a punto de llegar el final de año y, en el contexto de la explotación de clase e imperialista, recuerda que no, en realidad, no tienen año nuevo pueblo como el suyo, Perú, sometidos a las ambiciones de la minoría y de las potencias extranjeras,

No tienen año nuevo los pueblos como el mío:
será nuevo paisaje, pero la misma ausencia;
será pañuelo nuevo, pero la misma lágrima;
será nueva mortaja, pero distinta muert
e.

Aunque, como ya habían señalado Marx y Engels hacía años, y después aplicado para construir estados socialistas Lenin, Stalin o Mao, y como estaban intentando enaquellos momentos en Cuba los camaradas que había conocido en México, exiliados por el imperialismo de muchos países de Latinoamerica, solamente hay un camino para hacerlo, el del fúsil:

feliz año, fusil:
enséñame a cantar los años nuevos
.

Así que, con los versos de Juan Gonzalo Rose, os deseamos que en el año del Centenerio de la Revolución de Octubre, 2017, aprendamos a cantar esos "años nuevos" luchando contra la explotación y el imperialismo, atentos a Mao cuando nos avisaba de que "el poder nace del fusil" y a las palabras de Lenin en El estado y la Revolución, recordando que "La necesidad de educar sistemáticamente a las masas en esta, precisamente en esta idea de la revolución violenta, es algo básico en toda la doctrina de Marx y Engels"

Año nuevo


Año nuevo en la sangre de los asesinados. 
Año nuevo en la sala de torturas
y en el ojo del hombre prisionero
donde un tiempo sin sol hace su nido.

Año nuevo en la mesa del tirano
y en la percha vacía del destierro.
Año nuevo en la madre y en el hijo
separados tan sólo por un puente.

No tienen año nuevo los pueblos como el mío:
será nuevo paisaje, pero la misma ausencia;
será pañuelo nuevo, pero la misma lágrima;
será nueva mortaja, pero distinta muerte.

Pero violo el contrato con mi alma
y créceme en el pecho un abrazo tremendo:
feliz año, arbolito de mi calle,
feliz año, baúles de mi casa…

Que tenga feliz año
la sombra ya sentada de papá,
los sueños nacionales,
las gaviotas y el mar.

Feliz año, dolor,
rabia del pueblo,
odio del justo,
cólera del santo;
feliz año, fusil:
enséñame a cantar los años nuevos.

28 de diciembre de 2016

Cada día de 2016 han muerto dos trabajadores en un accidente laboral

Según los datos ofrecidos por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, en España la media de
víctimas mortales de la explotación laboral roza la media de dos trabajadores al día. En total, en el periodo de enero a octubre de 2016, se produjeron 509 accidentes de trabajo mortales, de los cuales 395 fueron durante la jornada laboral y 114 durante el desplazamiento del domicilio al puesto de trabajo.

De este modo, según las estadísticas de 2015 y 2016, al final de este año se habrán producido más de 600 accidentes mortales durante la jornada laboral o in itinere.

En números totales, se han registrado 464.086 accidentes de trabajo con baja en el periodo enero-octubre 2016, un 7,1% más que en el mismo periodo del año anterior. Por sectores de actividad, se produjeron 60 accidentes mortales en jornada en el sector agrario, 80 en la industria, 50 en la construcción y 205 en el sector servicios (en este último es de recordar la alta precariedad que sufren los trabajadores).

Esta creciente precariedad después de las últimas reformas laborales de los gobiernos de PP y PSOE hacen que los accidentes que aparecen en las estadísticas no sean una cifra completa, pues muchos trabajadores prefieren no darse de baja para no perder el trabajo.

Lo cierto es que en 2015 las empresas pagaron 20.000 millones menos en salarios que en 2011 y que en septiembre de 2016 había 100.000 trabajadores menos con contrato indefinido que al aprobarse la última reforma, mientras que uno de cada dos empleos creados desde entonces ha sido temporal.

En resumen, se puede concluir que la precariedad mata, que las reformas laborales aumentan los accidentes de trabajo, incluso los mortales, y que los empresarios siguen mirando para otro lado, con la connivencia del gobierno, aumentando sus beneficios a costa de la salud y la vida de los trabajadores.

El trono de Felipe VI de Franco se sostiene sobre una gran fosa común

Tras el insultante discurso de Felipe VI, el segundo monarca de la dinastía impuesta por el franquismo en España tras el derrocamiento por medio de las armas de la II República, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha representado al rey con una ilustrativa viñeta, además de denunciar el discurso navideño del Rey ante el Defensor del Pueblo.

 El heredero del franquismo ha afirmado en su discurso de Navidad, con un desalmado cinismo y total desverguenza, que los españoles tienen que dejar de agitar los viejos errores o de abrir las heridas "cerradas", obviando que cientos de fosas comunes se extienden por todo el territorio español, olvidadas por los vencedores de la Guerra Civil contra la democracia que llevaron a cabo los fascistas de España con la ayuda del nazismo y de Mussolini,  imponiendo tras la derrota de los partidarios del régimen legítimo un genocidio político, racial y religioso cuyas víctimas aún no han recibido la justicia que merecen.

En la certera viñeta de Pedripol, se ve con claridad meridiana quién es Felipe de Borbón, hoy Felipe VI por obra y gracia del carnicero Francisco Franco y de su alumno aventajado, su padre Juan Carlos, y cómo se sostiene su trono sobre la enorme fosa común que es España.


27 de diciembre de 2016

Calendario RBC 2017: 100 Años de la Revolución Soviética


La Red de Blogs Comunistas (RBC) quiere empezar 2017 haciendo un homenaje al nuevo año, en el que se cumple el Centenario de la Revolución Soviética que dio lugar al primer estado construido y dirigido por la clase trabajadora en la historia de la humanidad.
Deseamos, pues, qué cada día de este nuevo año tengamos presente a los comunistas, trabajadores, soldados, mujeres y campesinos que cambiaron el mundo aquel mes de octubre de 1917, dando un paso muy importante en el duro camino para alcanzar un mundo sin explotación del hombre por el hombre.

Un camino del que debemos aprender para seguir caminando hacia el futuro, sacando conclusiones de las derrotas para que, como concluyera Mao, sigamos avanzando "derrota tras derrota, hasta la victoria final".

!Viva la Revolución Soviética!  !Viva el Partido Bolchevique! !Proletarios de todos el mundo, uníos!

  Calendario RBC 2017 by forneo on Scribd

25 de diciembre de 2016

RBC: Red Guards L.A, por un frente popular antifascista en Estados Unidos

En la Red de Blogs Comunistas (RBC) creemos necesario difundir a continuación el llamamiento de los camaradas de Red Guards L.A. para la creación de un Frente Popular Antifascista tras la victoria en las últimas elecciones norteamericanas de Donald Trump, para no repetir los errores del pasado:

Resultado de imagen de red guards los angeles
APLASTAR EL FASCISMO EN LOS ANGELES
Hola,
Nos dirigimos a ustedes hoy a la luz de la reciente elección de Donald J. Trump como presidente de los Estados Unidos. Cualquier observador en la izquierda, en las minorías religiosas, en los grupos de derechos de los inmigrantes, grupos de derechos de la mujer, grupos de derechos LGBTQIA + u observadores de prácticamente cualquier otra perspectiva progresista, probablemente han quedado consternados por los resultados de esta elección presidencial y sus futuras ramificaciones.
Pero más allá de los resultados inmediatos de estas elecciones, también nos horroriza el hecho de que la elección de Donald Trump es otro síntoma de una tendencia más amplia del populismo de derecha; el nacionalismo y el fascismo, que han estado arrasando gran parte del Reino Unido Estados Unidos y Europa. La reciente retirada del Reino Unido de la Unión Europea basada en sentimientos nacionalistas y anti-inmigrantes, la creciente popularidad del Frente Nacional en Francia , Pegida en Alemania, Amanecer Dorado en Grecia e innumerables grupos nacionalistas de derecha que crecen en popularidad en los países occidentales y la reacción intensa contra los inmigrantes sirios en Europa. Todo esto es evidencia de una tendencia mundial hacia el ultranacionalismo de derecha de la cual la elección de Donald J. Trump es sólo una manifestación americana.
A la luz de estos terribles acontecimientos, creemos que a llegado la hora para un ya necesario Frente Popular de organizaciones progresistas que esté dispuesto a unirse para combatir esta creciente oleada de nacionalismo derechista y que esté dispuesto a defender directamente a las comunidades más propensas a sufrir consecuencias inmediatas por esta situación si este movimiento continúa creciendo y ganando poder. Ese es el propósito de esta carta: estamos pidiendo que todas y cada una de las organizaciones con la voluntad de unirse alrededor de esta causa común se unan a la invitacion a una asamblea de emergencia para determinar cuáles serían los términos de nuestra unidad, donde podemos encontrar acuerdos en términos del enemigo que estamos enfrentando, y qué acciones estamos dispuestos a tomar de inmediato para ser proactivos en la defensa de nosotros mismos y nuestras comunidades.
Resultado de imagen de red guards los angelesCualquier persona que conozca bien la historia del siglo XX de Europa tendra fuertes razones para alarmarse a la luz de estos recientes acontecimientos mundiales. Los paralelos históricos entre la subida de Donald Trump en los EEUU hoy, y la subida de Mussolini y de Hitler en los años 20 son demasiado obvios como para ser ignorados. Donald Trump es un demagogo. Durante este ciclo electoral el fue magistralmente capaz de jugar con los genuinos sentimientos de privación de derechos y desilusión que muchos blancos votantes de clase trabajadora de la América media han estado sintiendo, y fue capaz de jugar con el racismo latente (y con frecuencia manifiesto) entre ellos para redirigir mucha de su frustración económica hacia grupos tradicionalmente oprimidos desde el punto de vista económico, racial y religioso. Al hacerlo, también ha despertado a los numerosos grupos blancos-nacionalistas y fascistas alrededor de los Estados Unidos, que se sienten como si una vez más tienen un campeón de sus ideas en la Casa Blanca y que han sido, en los últimos años, envalentonados Para tomar acción directa contra las comunidades a las que culpan a sus aflicciones económicas.
Esta combinación de un demagogo derechista en el poder y una letanía de bandas racistas y fascistas en todo el país que se envalentonan con su retórica es aterradora. Lo que estamos viendo se asemeja mucho al tipo de sentimientos nacionalistas que Adolf Hitler despertó en Alemania, a las bandas paramilitares que pudo envalentonar y que finalmente se convirtieron en las llamadas “camisas marrones”, y el chivo expiatorio general de las minorías tradicionalmente oprimidas. Hemos escuchado el dicho tantas veces que lo damos por hecho, pero ¿qué significa que “aquellos que no conocen la historia están condenados a repetirla”? ¿Qué significa para nosotros particularmente en este momento en el tiempo?
La historia de la Alemania nazi y la historia precedente de la República de Weimar es ciertamente demasiado larga y compleja para que podamos detallarla a fondo en una simple carta, pero hay ciertos aspectos de esta historia que no creemos que podemos dejar de lado conforme hacemos esta súplica para un Frente Popular unido. No queremos suavizar las cosas: el movimiento que estamos presenciando, con o sin Donald Trump, es un movimiento hacia el fascismo abierto en los Estados Unidos. La toma de Trump de las riendas de la presidencia no es en sí la victoria del “fascismo” propiamente dicho, pero es un enorme paso en esa dirección y ahora es el momento para que seamos proactivos en la prevención de la repetición de la trágica historia de Alemania y en Italia a mediados del siglo pasado. La historia de la República de Weimar que no deseamos ver repetida es el abyecto fracaso de las organizaciones izquierdistas progresistas e izquierdistas de reunir un frente popular unido contra el creciente movimiento fascista.
Después de una revolución incompleta en Alemania en 1918, los “socialdemócratas” ganaron poder en el parlamento y vinieron con toda una serie de reformas y políticas prometidas para mejorar las vidas de los oprimidos y de la clase obrera alemana. En última instancia, debido a las limitaciones del sistema democrático burgués que existía en Alemania en el momento y que la revolución no fue capaz de deshacer por completo, los socialdemócratas no pudieron cumplir sus promesas a la clase trabajadora. En este ambiente, los nazis fueron capaces de capitalizar con el descontento continuo del pueblo, que sentía como si los socialdemócratas en el poder les hubieran fallado. Además, al instar constantemente al pueblo de Alemania a depositar su fe en los socialdemócratas ya poner su fe en las estructuras democráticas burguesas en que operaban, el pueblo obrero y oprimido de Alemania nunca conspiró para crear estructuras expansivas de la clase obrera De poder por si mismos para cubrir sus propias necesidades y defensas.
Años y años de poner su fe en el “mal menor” culminaron en las elecciones de 1932, en las que se volvió a pedir al pueblo que votara por el barón Von Hindenberg como el “mal menor” de Hitler y su partido nazi. Hindenberg fue elegido y poco después designó a Hitler como Canciller de Alemania. Esto marcó la ascensión del partido nazi al poder en Alemania, el envalentonamiento de los paramilitares fascistas que bullian bajo la superficie de la política alemana “liberal” y la tragedia final que siguió. Además, como el pueblo de Alemania había depositado su fe en el sistema “democrático” encabezado por los socialdemócratas, nunca se había establecido una base externa de poder para ellos mismos y cuando los paramilitares fascistas comenzaron de inmediato sus medidas represivas contra la clase obrera, Sindicalistas, pobres, discapacitados, minorías religiosas, etc. Estos grupos estaban absolutamente indefensos y fueron asesinados a manos de los nazis.
Resultado de imagen de red guards los angelesEsta es la lección histórica más importante que creemos que debemos extraer de la historia del fascismo en el siglo XX: sin un movimiento unificado del pueblo trabajador, de minorías religiosas y raciales oprimidas, nos encontraremos desamparados ante las bandas racistas que La presidencia de Trump está envalentonando y motivando. No podemos confiar en el mismo sistema de gobierno que creó las condiciones en las que Trump pudo levantarse para salvarnos del lío que estamos enfrentando. Los que están en el gobierno, los liberales y los progresistas, están actualmente manteniendo la puerta abierta a Trump cuando asume las riendas del poder y nombra a blancos nacionalistas declarados como Steve Bannon a posiciones importantes en su gabinete presidencial. Estos liberales elegidos y progresistas en el gobierno son como los socialdemócratas de Alemania de Wiemar que insistieron que el pueblo alemán “diera a Hitler una oportunidad” justo antes de nombrarle canciller del país.
No podemos seguir ignorando la necesidad de la construcción de este Frente Popular unido fuera del sistema y espera que los partidarios demócratas o liberales en posiciones elegidas presenten la lucha necesaria para defender a las comunidades más expuestas a este creciente movimiento. Tenemos que hacerlo nosotros mismos. Tenemos el deber histórico de hacerlo nosotros mismos, de aprender los errores que se cometieron en el siglo XX y de no repetirlos. Sólo las amplias masas de personas y organizaciones a las que pertenecen y que las representan, organizadas y listas para actuar por sí mismas, serán suficientes para detener los horrores que esperan nuestras comunidades si no hacemos nada.
Proponemos que en algún momento dentro de las próximas cuatro semanas, cualquier organización que desee unirse a este Frente Popular determine un momento que sería el más adecuado para una reunión de toda la ciudad, determine a una serie de delegados de su organización que asistirán a esta reunión para representarles Y que redacten los puntos clave que se podrían determinar con antelación para su unificación con un Frente Popular.
No esperamos que cualquiera que desee unirse a este Frente con nosotros esté totalmente de acuerdo con nuestra perspectiva política. Creemos que estas son preguntas que se pueden resolver más adelante. Por ahora, creemos que hay un enemigo común en la extrema derecha, el nacionalismo blanco y el fascismo, y que si no estamos de acuerdo en un curso de acción para nuestras comunidades ahora puede ser demasiado tarde para nosotros en algún momento en el futuro cercano. Por favor, únase a nosotros en esta lucha. Esperamos saber de usted pronto. Estamos abiertos a sugerencias sobre cómo esta reunión debe ser coordinada y organizada, así que por favor responda indicando su disposición a unirse o no a unirse a este frente, así como cualquier sugerencia que pueda tener. Cuando hayamos recibido noticias de todas las organizaciones contactadas, nos comunicaremos con un correo electrónico adicional indicando la ubicación y el momento de la reunión. Gracias.
En solidaridad,

23 de diciembre de 2016

El capitalismo aumenta la desigualdad: El 1% de la población posee el 51% de la riqueza en 2016

El 1% superior de la poblacion atesora el 51% de la riqueza global. De hecho, el 10% posee el 89% de toda la riqueza del mundo. Esta es la nueva cifra para el 2016 calculada por el informe anual de la riqueza global de Credit Suisse, dirigido por el economista marxista Michael Roberts. En 2014, el informe de Credit Suisse, mostraba que el 1% acumulaba en sus manos el 48% de la riqueza global. Así que, en el último año y medio, la desigualdad global ha aumentado un 3%.

En el otro extremo de la pirámide de la riqueza mundial, la mitad inferior de los adultos posee colectivamente menos del 1% de la riqueza total.

La investigación muestra que 3.500 millones de personas - el 73% de todos los adultos en el mundo- poseen bienes e ingresos inferiores a 10.000 dólares en 2016. Otros 900 millones de adultos (19% de la población mundial) están en el abanico de los 10.000 a 100.000 dólares. Los pobres se concentran en la India y África y las naciones más pobres de Asia, con un 73% de ellos en los quintiles inferiores en términos de riqueza. Pero también hay un número significativo de personas que son pobres para los estándares mundiales en América del Norte y Europa, entre ellos un 9% de los norteamericanos, la mayoría con un patrimonio neto negativo, en el quintil inferior mundial y el 34% de los europeos en la mitad inferior mundial. Estas personas no sólo no tienen riquezas, es que están endeudados.

Por otro lado, el número de millonarios, que se redujo en 2008, mostró una rápida recuperación después de la crisis financiera y ahora es más del doble de su cifra del 2000. En la actualidad hay 32.9 millones de millonarios a nivel mundial, es decir, adultos con más de 1 millón de dólares en propiedades o ahorros después de descontar sus deudas. De hecho, sólo hay 140.000 personas en todo el mundo que tienen más de 50 millones de dólares de riqueza. Y ahora hay más de 2.000 multimillonarios, que son realmente los dueños del mundo.

El informe concluye que, suponiendo que no haya cambios en la desigualdad de riqueza mundial, se espera que haya otros 945 multimillonarios más en los próximos cinco años, elevando el número total de multimillonarios a casi 3.000. Más de 300 de los nuevos multimillonarios serán de América del Norte. China, primera potencia capitalista actual, según estos cálculos sumará más nuevos multimillonarios que toda Europa junta, situando el total de China por encima de 420.

21 de diciembre de 2016

Hugo Gellert: "Ser artista y ser comunista es la misma cosa"

Hugo Gellert fue un ilustrador de origen húngaro (nacido en Budapest el 3 de mayo de 1892), y cuya familia emigró a Estados Unidos. Allí se convertiría en un conocido dibujante, cartelista y muralista, tras estudiar en la Cooper Union y en la National Academy of Design. Geller formó parte pronto de los comités socialistas y de los movimientos antibélicos norteamericanos, afiliándose al Partido Comunista de Estados Unidos. Consideraba que el arte no podía estar separado del a política, y afirmó que "Ser artista y ser comunista es la misma cosa".

En su arte intentó transmitir sus ideas a la gente común y, muy especialmente, desarrollando una retórica contra el racismo institucional. Publicaría muchos de sus trabajos en revistas de su partido, The Liberator, The Workers Monthly y The New Masses. Por el caracter social y político de sus ilustraciones, algunas de ellas fueron secuestradas por el régimen capitalista. Por ejemplo, la portada de "The Working day", que mostraba a un trabajador negro espalda con espalda con un minero blanco, acompañados por una cita de Karl Marx: "Un trabajador blanco no puede emanciparse jamas mientras un trabajador negro esté explotado".

Se opuso a la participación de EEUU en la Primera Guerra Mundial, y formó parte de los movimientos socialistas antibélicos, militando por la unión de todos los trabajadores frente a sus explotadores, independientemente de su nacionalidad. Sus ilustraciones en contra de la guerra aparecieron en la revista de la Federacion Socialista Húngara del Partido Socialista de América, en Előre (Forward), o en "The Masses from this time".

En 1927. Gellert se convierte en el lider de la Liga Anti-Horthy, el lider de la Hungria fascista, que fue la primera organización antifascista de Estados Unidos. En 1939 ayudará a formar el grupo "Artistas por la defensa", que despues se convertirá en "Artistas por la victoria" frente al nazismo.

Mejor pasamos a disfrutar de las obras del bueno de Hugo Gellert que, sabiendo que tanto el comunismo como el arte se basan en la búsqueda de la máxima expresión de lo humano, la libertad, la ausencia de explotación del hombre por el hombre, siempre será fiel a su lema:  "ser artista y ser comunista es la misma cosa".

Portada de "Liberator" anunciando el libro de John Reeds
sobre la Revolución Bolchevique

El mundo libre y el mundo esclavo

Contra las leyes racistas de Jim Craw,
fuera nuestros hijos de Corea

El Capital ilustrado

Lenin y los trabajadores


Aprendiendo a trabajar juntos

Los dos factores de la mercancia: valor de uso y valor de cambio

Déjame vivir

Serie sobre la Acumulación Primitiva, 1933

Serie La Acumulación Primitiva: lucha contra el
capitalismo salvaje desde el SXV

El "negro": nacido extranjero y discriminado
The working Day: ejemplar secuestrado por el gobierno




Serie La acumulación primitiva.

El Capital Ilustrado: tomar la fábrica

El Capital ilustrado: !Trabajadores del mundo, uníos!

Serie El Capital ilustrado: lucha de clases

Serie La acumulación Primitiva: el esclavismo

Lucha por el día del trabajo

Huelguista herido




20 de diciembre de 2016

Los señoritos y los camaradas

El siguiente dibujo muestra como veían los niños españoles su país en tiempos de la Guerra Civil: por un lado los señoritos parásitos, solo capaces de vivir a las espaldas del trabajo ajeno; por otro los trabajadores, la savia sana de España dedicada a la producción, al estudio y al ocio merecido.

¿Ha cambiado algo España desde entonces? ¿No seguimos sufriendo a una España de los señoritos, ladrones, corruptos, inproductivos, perniciosos para el bienestar general, mientras por otro lado, los trabajadores, los que ponen su grano de arena para el crecimiento y la libertad, tienen que soportarlos sobre sus espaldas?

Los niños siempre han tenido la capacidad de cazar al vuelo los acontecimientos, sin medias tintas ni fingimientos. Por eso, a los primeros,  holgazanes y malhechores, los niños de entonces les identifica con la bandera franquista, la rojigualda, y el símbolo nazi; a los segundos, la clase trabajadora, con la bandera republicana, la tricolor, y la hoz y el martillo.



El dibujo forma parte de la colección Dibujos infantiles de la Guerra Civil

15 de diciembre de 2016

Antonio Machado y la Unión Soviética

Como suele pasar en un mundo cultural subyugado por la clase capitalista, la cultura se usa como plataforma para lograr la hegemonia ideológica entre los dominados, usando para ello cualquier método, ya sea la mentira o, igualmente, la censura total o parcial de un autor o de parte de su obra.

Antonio Machado es, si cabe, uno de los genios de nuestra lengua más manipulados por las mafias editoriales y mediáticas de nuestro país. Vendido como el vate de Castilla, el reflexivo poeta o el hacedor de nuevos romances,  la biografía y militancia del gran poeta son, en realidad, mucho más ricas de lo que nos cuentan, siendo su vida ejemplar, comprometida, víctima de la tijera del censor que hoy actua de forma taimada pero eficaz.

Por ejemplo, una faceta de Antonio Machado que el capital oculta convenientemente es su defensa activa del acercamiento a la Unión Soviética. Además de que fue un convencido republicano y antifascita, lo que hizo que huyera tras el triunfo fascista en España en 1939 a la Francia donde murió poco despues,, lideró, durante los tiempos de gobierno del Frente Popular, una organización, fundada en febrero de 1933 y domiciliada en la Gran Vía de Madrid, denominada: “Asociación de Amigos de la Unión Soviética“ .

La declaración de intenciones de aquella  agrupación, similar a las creadas por toda Europa por los militantes comunistas y simpatizantes, era: “No tendremos más programa ni más bandera que decir y ayudar a conocer la verdad sobre la URSS, combatiendo con las armas de la verdad la mentira, la calumnia y la deformación”.

Tanto es así que el autor del famoso "caminante no hay camino, se hace camino al andar", no dejó en sus últimos años de vida de caminar siempre en contra de la bestia nazi, de subrayar el papel decadente del capitalismo en sus últimas fases y de tratar, incluso, a figuras demonizadas como la de Stalin con simpatía y raciocinio.

Así en sus escritos sobre la guerra, recopilados en La Guerra. Escritos: 1936-39, da argumentos muy interesantes y clarificadores sobre las causas de la guerra española o, de paso, aunque solo la intuyera por su anticipado fallecimiento en el exilio francés, de la futura guerra mundial, además de otros acerca de las siniestras similitudes entre fascistas y capitalistas y, por su puesto, en defensa de la Revolución Soviética, de la Rusia revolucionaria y de, incluso, el camarada Stalin, denostado y objeto ya en su época de campañas criminalizadoras que se intensificarían mucho más tras la victoria del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial.

Por ejemplo, opina sobre el papel ridículo y vergonzoso de la Sociedad de Naciones, en relación a su defensa de la No Intervención en la Guerra Civil Española, del mismo modo que en su papel ambiguo en el rechazo a las ambiciones italoalemanas en el periódo interbélico, en un evidente apoyo encubierto a las potencias fascistas (que, en España, fueron el verdadero motor de las tropas de Franco). Machado escribe: "Reparemos en su actuación desdichada en la Sociedad de Naciones, convirtiendo una institución nobilísima, que hubiera honrado a la humanidad entera, en un órgano superfluo, cuando no lamentable, y que sería de la más regocijante ópera bufa si no coincidiese con los momentos más trágicos de la historia contemporánea"

Y  de esa humillación de las potencias capitalistas ante el fascismo y sobre este, afirma que: "Ellos no invocan la abrumadora tradición de cultura de sus grandes pueblos respectivos: la declaran superflua; proclaman, en cambio, una voluntad ambiciosa, un culto al poder por el poder mismo, un deseo arbitrario de avasallar al mundo, que pretenden cohonestar con una ideología rancia, cien veces refutada y reducida al absurdo por el solo hecho de la guerra europea. Roma y Berlín son hoy los pedestales de esas dos figuras de teatro, abominables máscaras que suelen aparecer en los imperios llamados a ser aniquilados, por enemigos del género humano. La historia no camina al ritmo de nuestra impaciencia. No vivirá mucho, sin embargo, quien no vea el fracaso de esas dos deleznables organizaciones políticas que hoy representan Roma y Berlín".

También son ilustrativos sus comentarios acerca de Rusia (tanto en materia cultural e histórica como política) que, según él, aunque muestra el puño cerrado, la mano está abierta al mundo: "la Rusia actual, la Gran República de los Soviets, va ganando, de hora en hora, la simpatía y el amor de los pueblos; porque toda ella está consagrada a mejorar las condiciones de la vida humana, al logro efectivo, no a la mera enunciación, de un propósito de justicia"

Evidentemente, los comentarios del genio literario de las letras españolas no gustaban ni gustan en demasia a los que, como diría el propio Machado,"son luces mortecinas",  entre otras cosas porque su preclara mente unía en el mismo paquete a capitalistas y fascistas, pues en el fondo no son más que dos caras de la misma bestia inhumana: "Londres, París, Berlín, Roma son faros intermitentes, luminarias mortecinas que todavía se transmiten señales, pero que ya no alumbran ni calienta, y que han perdido toda virtud de guías universales".
Imagini pentru antonio machado mitin
Machado también habla de marxismo con bellas y enriquecedoras palabras, hablando de Rusia, país donde éste se ha convertido en un proyecto político, opinando que "....el marxismo tiene para Rusia, como para todos los pueblos del mundo, un valor instrumental inapreciable. El marxismo contiene las visiones más profundas y certeras de los problemas que plantea la economía de todos los pueblos occidentales (...) Mi tesis es ésta: la Rusia actual, que a todos nos asombra, es marxista, pero es mucho más que marxismo. Por eso el marxismo, que ha traspasado todas las fronteras y está al alcance de todos los pueblos, es en Rusia en donde parece hablar a nuestro corazón".

Por último, antes de dejar hablar al maestro sevillano, siempre del lado de la humanidad, tal y como solo puede hacer alguien que sabe que la cultura ha de ser ante todo a favor del ser humano o no lo es, y que a ello se dedica, Machado también comenta la estupidez del miedo extendido por los que tienen como cometido vivir del trabajo ajeno y de las riquezas de otros pueblos, a la dictadura del proletariado, como sustituta de la que no es más que la dictadura de los capitalistas, sea cual sea su formato, democrático-burgués o abiertamente fascista; incluso se atreve,  ante el horror de los editores de ese mundo de la cultura-mercancía y de sus amos de las corporaciones, a defender a Stalin:  "En cuanto a la dictadura del proletariado, ¿por qué nos asustan tanto las palabras? Si el barco necesita nueva tripulación y nuevos capitanes, ¿por qué no reclutarlos en el mundo del trabajo, cuando el del capital es --por definición aceptada-- el de las viejas ratas que corroen la nave? La lógica sigue siempre del lado de Stalin. ¿La lógica nada más?"

Comentando la entrevista que le hizo H.G. Wells en 1934 al camarada, Machado es contundente:  "De aquello que se desmorona hay que esperarlo todo menos una transformación; porque si fuera capaz de transformarse, claro está que de ningún modo se desmoronaría. Sustituir, construir y ayudar a caer: tal es lo esencialmente revolucionario para Stalin. La historia de todas las revoluciones le da la razón ampliamente". 

En los dos artículos que compartimos a continuación, escritos en los años en los que esas "ratas" de las que habla Machado intentaban roer el barco de España con sus ejércitos y mentiras, el gran poeta y amigo del pueblo deja correr la pluma libremente hablando de la cultura rusa (con interesantes comentarios sobre Tolstoi o Dostoyeveski), sobre la Rusia comunista, Lenin y la Revolución,  acerca de Stalin y, en definitiva, del futuro de la humanidad en tiempos en el que el capitalismo en decadencia y su fruto el fascismo intentaban empujarla a las tinieblas, desmintiendo y desnudando a los mercenarios de la cultura que, como es lógico, esconden sus palabras precisamente para ocultar las obvias conclusiones del poeta:

"Mi tesis es ésta: la Rusia actual, que a todos nos asombra, es marxista, pero es mucho más que marxismo. Por eso el marxismo, que ha traspasado todas las fronteras y está al alcance de todos los pueblos, es en Rusia en donde parece hablar a nuestro corazón".


I
Antonio Machado, La Guerra. Escritos: 1936-39. Ed. por Julio Rodríguez Puértolas y Gerardo Pérez Herrero. Madrid: Emiliano Escolar Editor, 1983

Nunca olvidaré unas palabras de Dostoyevski, leídas recientemente, pero que coinciden con la idea que hace ya muchos años me había yo formado del alma rusa: «Sí, hijo mío, te lo repito, yo no puedo dejar de respetar mi nobleza. Se ha creado entre nosotros, en el curso de los siglos, un tipo superior de civilización desconocido en otras partes, que no se encuentra en todo el universo: el hombre que sufre por el mundo». Como a nuestro Unamuno España, le dolía al ruso el mundo entero.

Dejando a un lado cuanto puede haber de jactancia y aun de prejuicio aristocrático en las citadas frases, que pone Dostoyevski en boca de un personaje de sus novelas, reparemos en que ellas expresan una esencialísima verdad ruso. ¿Y es ahí donde hemos de buscar la más honda raíz de la Rusia de hoy?

Imagini pentru la guerra antonio machadoComo las grandes montañas cuando nos alejamos de ellas, la nueva Rusia se nos agiganta al correr de los años. ¿Quién será hoy tan ciego que no vea su grandeza? La proclaman sus mismos enemigos. Los millones de hombres con el escudo al brazo que militan contra la nueva Rusia nos dicen claramente con su actitud defensiva que es hoy Moscú el foco activo de la historia. 

Londres, París, Berlín, Roma son faros intermitentes, luminarias mortecinas que todavía se transmiten señales, pero que ya no alumbran ni calienta, y que han perdido toda virtud de guías universales.

Reparemos en la pobre idea que dan de sí mismas esas democracias que fueron un día el orgullo del mundo; veamos cuanto sale o se guisa en sus cancillerías, incapaces de invocar --siquiera sea a título de dignidad formularia-- ningún principio ideal, ninguna severa norma de justicia. Como si estuvieran vencidas de antemano, o subrepticiamente vendidas al enemigo, como si presintiesen que la llave de su futuro no está ya en su poder, apenas si tienen movimiento que no revele un miedo insuperable a lo que puede venir. Reparemos en su actuación desdichada en la Sociedad de Naciones, convirtiendo una institución nobilísima, que hubiera honrado a la humanidad entera, en un órgano superfluo, cuando no lamentable, y que sería de la más regocijante ópera bufa si no coincidiese con los momentos más trágicos de la historia contemporánea.

Reparemos en esos dos hinchados dictadores que pretenden asustar al mundo y a quienes Roma y Berlín soportan y exaltan. Ellos no invocan la abrumadora tradición de cultura de sus grandes pueblos respectivos: la declaran superflua; proclaman, en cambio, una voluntad ambiciosa, un culto al poder por el poder mismo, un deseo arbitrario de avasallar al mundo, que pretenden cohonestar con una ideología rancia, cien veces refutada y reducida al absurdo por el solo hecho de la guerra europea. Roma y Berlín son hoy los pedestales de esas dos figuras de teatro, abominables máscaras que suelen aparecer en los imperios llamados a ser aniquilados, por enemigos del género humano. La historia no camina al ritmo de nuestra impaciencia. No vivirá mucho, sin embargo, quien no vea el fracaso de esas dos deleznables organizaciones políticas que hoy representan Roma y Berlín.

Moscú, en cambio --resumamos en este claro nombre toda la vasta organización de la Rusia actual--, aunque salude con el puño cerrado, es la mano abierta y generosa, el corazón hospitalario para todos los hombres libres, que se afanan por crear una forma de convivencia humana que no tiene sus límites en las fronteras de Rusia. Desde su gran revolución, un hecho genial surgido en plena guerra entre naciones, Moscú vive consagrado a una labor constructora, que es una empresa gigante de radio universal.

La fuerza incontrastable de la Rusia actual radica en esto. Rusia no es ya una entidad polémica, como lo fue la Rusia de los zares, cuya misión era imponer un dominio, conquistar por la fuerza una hegemonía entre naciones. De esa vanidad, que todavía calienta los sesos de Mussolini, ese faquín endiosado, se curaron los rusos hace ya veinte años. La Rusia actual nace con la renuncia a todas las ambiciones del Imperio, rompiendo todas las cadenas, reconociendo la libre personalidad de todos los pueblos que la integran. Su mismo ejército, el primero del mundo, no sólo en número, sino, sobre todo, en calidad, no es esencialmente el instrumento de un poder que amenace a nadie, ni a los fuertes ni a los débiles, responde a la imperiosa necesidad de defensa que le imponen la muchedumbre y el encono de sus enemigos; porque contra Rusia militan las fuerzas al servicio de todos los injustos privilegios del mundo. Sus gobernantes no lo olvidan. La política de Lenin y Stalin se caracteriza no sólo por su alcance universal, sino también por un claro sentido de lo real, cuya ausencia es siempre en política causa de fracaso. Mas la Rusia actual, la Gran República de los Soviets, va ganando, de hora en hora, la simpatía y el amor de los pueblos; porque toda ella está consagrada a mejorar las condiciones de la vida humana, al logro efectivo, no a la mera enunciación, de un propósito de justicia. Esto es lo que no quieren ver sus enemigos, lo que muchos de sus amigos no han acertado a ver con claridad: el sentido generoso y fraterno, íntegramente humano, de todas las creaciones del alma rusa, el que impera en esa magnífica Unión de Repúblicas Soviéticas, cuyo vigésimo aniversario se celebrará en el año que corre.

Pero Rusia, la Rusia actual, que todos admiramos y que ilumina a muchos con sus potentes reflectores enfocados hacia el porvenir, no es, como algunos creen, un fenómeno meteórico e inexplicable, venido de otras esferas para asombro de nuestro planeta; no es, como piensan otros, una consecuencia asiática del pensamiento teutónico de Carlos Marx; no es, tampoco, un engendro de la Revolución de Octubre, ni mucho menos ha salido --la Rusia actual-- acabada y perfecta, de la cabeza de Lenin, como Minerva de la cabeza de Júpiter. No. A mi juicio no es nada de esto. Los viejos amigos de Rusia, los que conocíamos, antes de su gran Revolución y aun antes de la guerra mundial, algo de su admirable literatura --Dostoyevski, Turguénef, Tolstoy-- sabemos que, bajo el dominio despótico de los zares, estaban ya maduras las virtudes específicamente rusas sobre las cuales se asienta la Rusia de hoy. Aquellos libros que leíamos siendo niños, y que llegaban a nosotros, trasegados del ruso al alemán, del alemán al francés y del francés al español chapucero de los más baratos traductores de Cataluña, dejaban en nuestras almas, a pesar de tantas torpes decantaciones lingüísticas, una huella muy honda, nos conmovían más que nuestras mejores novelas contemporáneas --buena lección para meditar por nuestros culteranos deshumanizadores de arte literario. Y es que a través de la más inepta traducción de La guerra y la paz --por aducir un ejemplo ingente-- llega a nosotros, todavía, un mensaje del alma eslava, amplia y profundamente humano, que parece revelarnos un mundo nuevo. Entendámonos: nuevo con relación al mundo mezquino y provinciano de la moderna literatura occidental. En verdad, no es un mensaje literario éste que el alma rusa nos envía en sus obras maestras. Ni siquiera sabemos si las novelas de Tolstoy o Dostoyevski están bien o mal escritas en su lengua. Suponemos que lo estarán soberbiamente. Pero sabemos con certeza la mucha humanidad que contienen, la gran copia de vidas humanas, al margen de toda frivolidad, que en ellas se representan; sabemos que esas vidas humanas, las más humildes como las más egregias, parecen movidas por un resorte esencialmente religioso, una inquietud verdadera por el total destino del hombre. Bajo la férula de su imperio despótico, de espíritu más o menos tártaro o mongólico, al margen de su Iglesia fosilizada en normas bizantinas, el alma eslava ha captado, ha hecho suyas las más finas esencias del cristianismo. Sólo el ruso, a juzgar por su gran literatura, nos parece vivir en cristiano, quiero decir auténticamente inquieto por el mandato del amor de sentido fraterno, emancipado de los vínculos de la sangre, de los apetitos de la carne, y del afán judaico de perdurar, como rebaño, en el tiempo. Sólo en labios rusos esta palabra: hermano, tiene un tono sentimental de compasión y amor y una fuerza de humana simpatía que traspasa los límites de la familia, de la tribu, de la nación, una vibración cordial de radio infinito.

Roma contra Moscú, se dice hoy; yo diría mejor: Roma y Berlín, las dos fortalezas paganas, la germánica y la latina, del cristianismo occidental contra el foco del cristianismo auténtico. Pero Roma y Berlín --Berlín sobre todo-- militan contra Moscú hace ya tiempo. En los momentos de mayor auge de la literatura rusa, hondamente cristiana, el semental humano de la Europa central lanza por boca de Nietzsche su bramido de alarma, su terrible invectiva contra el Cristo viviente en el alma rusa, su crítica corruptora y corrosiva de las virtudes específicamente cristianas. Bajo un disfraz romántico, a la germánica, aquel pobre borracho de darwinismo escupe al Cristo vivo, al ladrón de energías, al enemigo, según él, del porvenir zoológico de la especie humana, toda una filosofía tejida de blasfemias y contradicciones. Nietzsche contra Tolstoy. ¿Por qué no decirlo, en esta época de gruesas simplificaciones, a la teutónica?

Cuando en el año 14 estalla la guerra, Berlín embiste contra Moscú con la mitad de su cornamenta, y hubiera embestido con toda ella sin la obsesión de París, que le embargaba la otra mitad. Y es el imperio de Pedro el Grande lo que se viene abajo, la gran coraza que ahogaba el pecho ruso, lo que salta en pedazos. Moscú, considerado como hogar simbólico del alma rusa, ha quedado intacto y libre.

Libre, en efecto, de su imperio y de su Iglesia, instrumentos férreos que atenazaban el corazón de Rusia. Fuerzas autóctonas, las de su gran Revolución que se gestaba hacía ya mucho tiempo, colaboraron desde dentro con los cañones germanos que atacaban desde fuera.

Y volvamos a la Rusia actual, la Rusia soviética, que dice profesar un puro marxismo. El fenómeno parece extraño. La historia es una caja de sorpresas, cuando no un ameno relato de lo pretérito, o como decía Valera, aludiendo a la filosofía de la historia: el arte de profetizar lo pasado. Pero el hecho no es tan sorprendente como a primera vista pudiéramos juzgarlo. Es muy posible, casi seguro, que el alma rusa no tenga, en el fondo y a la larga, demasiada simpatía por el dogma central del marxismo, que es una fe materialista, una creencia en el hambre como único y decisivo motor de la historia. Pero el marxismo tiene para Rusia, como para todos los pueblos del mundo, un valor instrumental inapreciable. El marxismo contiene las visiones más profundas y certeras de los problemas que plantea la economía de todos los pueblos occidentales. A nadie debe extrañar que Rusia haya pretendido utilizar el marxismo en su mayor pureza, al ensayar la nueva forma de convivencia humana, de comunión cordial y fraterna, para enfrentarse con todos los problemas de índole económica que necesariamente habrían de salirle al paso. Tal vez sea éste uno de los grandes aciertos de sus gobernantes.

Mi tesis es ésta: la Rusia actual, que a todos nos asombra, es marxista, pero es mucho más que marxismo. Por eso el marxismo, que ha traspasado todas las fronteras y está al alcance de todos los pueblos, es en Rusia en donde parece hablar a nuestro corazón.

Y de esto trataremos largamente otro día.

Antonio Machado levanta el puño en la clausura de la Conferencia Nacional de Juventudes, organizada por las Juventudes Socialistas Unificadas, celebrada en Valencia los días 15, 16 y 17 de enero de 1937. Machado está de perfil arriba a la derecha.

II
Antonio Machado, La Guerra. Escritos: 1936-39. Ed. por Julio Rodríguez Puértolas y Gerardo Pérez Herrero. Madrid: Emiliano Escolar Editor, 1983, pp. 262-64.

La Editorial Europa-América --hubiera dicho Juan de Mairena en nuestros días-- viene dando a la estampa una serie de diminutos cuadernos muy bien elegidos, para demostrarnos que no siempre es en vano el gemido de las prensas. Todos son de leer y meditar. Su extremada brevedad no empece a su excelencia. Mas uno hay entre ellos que a mi me parece una verdadera joya: el titulado Nuestra experiencia revolucionaria y que contiene el diálogo entre Wells y Stalin, en 23 de julio de 1934.

El inglés ha estado en Norteamérica, para visitar a Roosevelt, y ahora viene a Moscú, para conversar con Stalin. No es, pues, Wells, hombre que se chupe el dedo, y como buen inglés, aunque algo americanizado, no es hombre que guste de perder su tiempo. Lo recibe Stalin con franca cordialidad, sin arrumacos, sin prejuicios tampoco ni reservas mentales, mas como un hombre que está necesariamente algo de vuelta. Porque Wells, a fuer de anglosajón, es esencialmente antirrevolucionario; le asusta todo trastorno político y social. Stalin no es un fanático de la Revolución, pero carece del prejuicio antirrevolucionario. Hay en Stalin una claridad de ideas y una virtud suasoria que no alcanza nunca su interlocutor. Al inglés no le abandona todavía el miedo a la aventura; el eslavo tiene la tranquila seguridad de quien posee una experiencia. Ambos dicen estar de acuerdo en que el mundo capitalista se desmorona. --Allá ellos-- añadiría Mairena. 

Aceptada la tesis ¿cómo no admitir la implacable lógica revolucionaria de Stalin?  De aquello que se desmorona hay que esperarlo todo menos una transformación; porque si fuera capaz de transformarse, claro está que de ningún modo se desmoronaría. Sustituir, construir y ayudar a caer: tal es lo esencialmente revolucionario para Stalin. La historia de todas las revoluciones le da la razón ampliamente. Quiero decir que Stalin ha visto la historia con sus propios ojos y no es fácil que se le engañe. A Wells se la han contado, y no precisamente los que la han hecho.

En cuanto a la dictadura del proletariado, ¿por qué nos asustan tanto las palabras? Si el barco necesita nueva tripulación y nuevos capitanes, ¿por qué no reclutarlos en el mundo del trabajo, cuando el del capital es --por definición aceptada-- el de las viejas ratas que corroen la nave? La lógica sigue siempre del lado de Stalin. ¿La lógica nada más? ¡Ah! Yo no soy más que un aprendiz de sofística, en el mejor sentido de la palabra.

En verdad --hubiera concluido Juan de Mairena, al margen ya de sus lecturas-- que no son las palabras lo que más asusta, sino ciertas imágenes groseras que en muchas cabezas suelen sustituir a las ideas, por ejemplo: alguien empeñado en bordar lises borbónicas en unas alpargatas de albañil, unas botas de charol en la espuerta de la basura, etcétera, etcétera. Y con estas figuraciones claro está que no se puede ir a ninguna parte.

9 de diciembre de 2016

Vampiros en La Habana (animación anticapitalista)

Tenemos una nueva joya para compartir en Moscofilms: ¡Vampiros en La Habana!. Fue coproducida en 1985, por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, Radio Televisión Española y Durniock Producciones. El 4 de febrero de 2009, ocupó el lugar no. 50 en la primera encuesta mundial sobre los 100 mejores títulos del cine iberoamericano, realizada por Noticine.com —un portal dedicado a la información de cine—, además de ser la única película animada de la lista.

La película trata de una conspiración por parte de las dos bandas organizadas de vampiros (“CapaNostra” en Estados Unidos y “Grupo Vampiro” en Europa) por apoderarse de una fórmula que les permite resistir el sol. En realidad, se trata de una crítica al capitalismo, pues es obvio como los vampiros de ambas mafias son representados por diferentes caricaturas de la burguesía, y el conflicto interimperialista entre ellos busca apoderarse de la fórmula que les permita dominar todo el mundo sin tener que esconderse de la luz.

Vampiros en La Habana (1985) es una película animada dirigida por Juan Padrón que usa los vampiros para una declaración política. La trama describe los esfuerzos de un científico (que también es un vampiro) para inventar una fórmula antisolar, “Vampisol”. Dos grupos de vampiros quieren usarlo para sus propios intereses económicos. Un grupo de Europa quiere obtener la receta para la fórmula y venderla para hacer dinero. Otro grupo de los Estados Unidos quiere destruir la receta para prevenir obstáculos de su negocio de playas artificiales para los vampiros. Ajeno a los dos lados, el científico usó a su nieto, el cubano Pepe, como el sujeto de sus experimentos. Mientras tanto, Pepe forma parte de un grupo de la resistencia contra el dictador Machado.

La película se podría haberse llamado también El vampirismo capitalista, y es una sátira política que muestra la corrupción del gobierno cubano durante la época previa a la Revolución, con una actitud servil a los intereses de las potencias económicas. El vampirismo es una representación del capitalismo: igual que un vampiro es sostenido por la vida y la sangre de sus víctimas, los Estados Unidos y Europa usaron los recursos de Cuba para su propio beneficio.

Aunque los vampiros estadounidenses y los vampiros europeos son competidores, en el marco del antimperialismo inevitable en la fase actual del capitalismo, los motivos de los dos grupos son los mismos: hacer dinero a cambio de la vida y los recursos de los trabajadores y los pueblos.

Imagini pentru vampiros en la habana
Al final de la película, Pepe decide compartir la receta de la fórmula con la comunidad de vampiros en forma de una canción por la radio. Este acto parece representar el triunfo de la Revolución. En esta última escena Pepito está dando un recital de trompeta mientras su esposa Lola y su hijo vampiro lo miran. La escena termina con un narrador diciendo que ahora todos los vampiros pueden disfrutar del sol gracias a Pepito.

Además la película es una celebración de la cultura cubana: muchas de las escenas incluyen música y baile tradicional. Todos los personajes son de las raíces que también son una representación de la población cubana: blancos, negros, mulatos, y mestizos trabajan juntos contra los vampiros europeos y estadounidenses.

¡Vampiros en La Habana! se desmarca de las conjuras típicas de Hollywood. Estéticamente, deja en evidencia esta tradición, en el primer minuto la joven Lola trata de ahuyentar a los nosferatus formando un crucifijo pero ellos no solo se ríen de esto sino que, además, la ridiculizan encendiendo un puro con una cruz. Ese desmarque, también, se subraya con la ambientación, a pesar de la ficción de la obra, que está construida sobre un campo objetivo mostrando la diferenciación de clases, la pobreza de La Habana, el adulterio, la mafia y otras verdades generalmente tabúes en el cine de animación. Ya no se idealizan las situaciones, sino que se dotan de un realismo con el que la masa puede identificarse.

En definitiva se trata de una imperdible película de animación que, además de divertida, muestra, en clave de humor, cómo funciona el capitalismo y que se puede y se debe luchar contra él. Se puede ver en MOSCOFILMS y a continuación:

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